Las primeras minisalas. Anecdotario

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De la primera gran crisis de las salas de cine, como resultado de la llegada del video doméstico, en resultaron la aparición de los primeros mini-cines.

Gran parte de esta primera fase de reconversión de los cines era la partición de las grandes salas en dos de más reducidas. Unas fueron partidas con un corte horizontal, es decir la platea quedó como una sala y el anfiteatro o gallinero, como el otro. También hubieron de partidas verticalmente. Así, por un salían dos salas paralelas y casi idénticas.

Un empresario de Ponent, listo como él solo, decidió hacerse él mismo la partición vertical.

"Haremos aquí en medio una pared de tierra en el techo y rápidamente volveremos a abrir" y se congratuló de su rápida decisión. Dicho y hecho; en un par de semanas, tiempo para recibir un segundo proyector y nuevas pantallas, el cine se puso de nuevo en funcionamiento, duplicando sus ingresos y manteniendo los mismos gastos que antes de la que parecía, sería la idílica reforma.

Pero, ay! muy bien construida la pared pero no tuvo ningún tipo de cuidado en aislar bien el techo. Así, las películas en proyección escuchaban perfectamente a las dos salas con una algarabía imponente.

Al cabo de unos días, ya anunció que los problemas de sonido estaban solucionados. Un amigo suyo entonces le preguntó que como lo había hecho y él le respondió: "Sólo tengo que tener una precaución. Si en una sala hago el Patton, Al otro no puedo hacer el Lago Azul"

¡Pocos meses después, el cine cerró!

Feliz jueves a pesar de lo que nos queda.

Cambrils, 16 de abril de 2020

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