¿Que es el Virtual Print Fee o VPF?

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El VPF aparece con el inicio de la digitalización del cine. Cuando los productores y distribuidores dejan de trabajar con las copias físicas de celuloide y las sustituyen por las copias digitales (mucho más económicas) el sector de la exhibición levanta la cabeza y comenta: "para poder exhibir las películas a través de un disco duro, las salas tenemos que cambiar los equipos de proyección y, por tanto, tenemos que realizar unas grandes inversiones. Necesitamos ayuda para atacar la reconversión digital ".
Hasta aquí parece lógico pero el problema radica en que el acuerdo se toma entre los grandes grupos de distribución y exhibición mundiales en Estados Unidos. EEUU es un gigante cinematográfico y exige que, dentro del acuerdo, sólo se contemple una ayuda a las salas que sean rentables para las distribuidoras. Y cuáles son estas? Las multi-salas, que son las que están mayoritariamente en grandes núcleos urbanos o las salas que forman parte de las cadenas de exhibición importantes.
¿Cuál es el acuerdo que cierran? La distribuidora pagará un precio por cada copia digital que se exhiba en los cines que formen parte de este gran acuerdo. De ahí la denominación de Impresión virtual (copia digital) Fee (Tarifa o precio) y su acrónimo VPF.
El primer efecto es que cines de zonas rurales, pueblos y ciudades pequeñas - que no entran en este gran acuerdo porque se consideran que las rentabilidades que producen los productores y distribuidores la exhibición de sus películas no son suficientes - se ven obligados a cerrar para que la digitalización se le debe pagar el propio cine (Como es el caso de Cambrils cuando el Ayuntamiento decidió cerrar el Cinema Rambla).
De paso, este acuerdo también ha hecho mucho daño a la distribución independiente porqué ésta trabaja, principalmente, con cine de origen europeo o poco conocido que no genera gran cantidad de dinero a pesar que sea de calidad. Estas distribuidoras han tenido que renunciar a estrenar sus películas en los cines de mayor asistencia o bine pagar un VPF que muchas veces su importe es superior a los ingresos que obtiene i sin que estas salas hagan ningún tipo de esfuerzo para ayudar - a su vez - a los más pequeños.
De esta manera los grandes cines - que en su mayoría exhiben el cine comercial de las distribuidoras transnacionales - han podido acometer el cambio tecnológico en detrimento de salas que hacen servicio público y de películas que merecen tener una oportunidad de ser vistas.
Y, si este embrollo el condimentamos con las empresas que han gestionado el cambio tecnológico a cambio de recibir los ingresos por VFP, nos encontramos con la situación actual y la falta de cines en muchas partes del territorio.
La traca final es que, pese a ser conocedora de esta injusticia, la administración cultural no ha hecho nada y ha seguido obsesionada con sus habituales fantasmas - el doblaje, por ejemplo - de los que hablaremos pronto y que tampoco sabe solucionar.
Cambrils 18 de mayo 2020

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